La fuerza del relato

Esta mañana, cuando he abierto el correo, tenía un e-mail de Barack Obama. Eso de ser Presidente de los Estados Unidos no debe de ser tan complicado, porque prácticamente cada semana tengo noticias suyas, donde me explica las decisiones más importantes de su mandato, sus éxitos y retos futuros y, en muchas ocasiones, me invita a contribuir con una donación a alguno de sus proyectos.

Pero el e-mail de hoy era especial y me ha llamado mucho la atención. Comenzaba así:

“Sandra,

The Fourth of July is especially dear to my family. For us, it is not just our nation’s birthday. It is the day Michelle and I became parents 12 years ago. And I can’t wait to watch the fireworks with Malia on her birthday tonight, as we do every year”.

Su mensaje no comienza con exaltaciones patrióticas ni con alusiones políticas al aniversario de la independencia estadounidense, sino que relata una tierna anécdota personal: para él y para Michelle, el 4 de julio es el día en que ambos trajeron al mundo a su primera hija, Malia.

Es un mensaje tierno, original, que emociona y capta la atención del lector. El éxito de Obama se debe sin duda en gran medida a su capacidad de emocionar con sus mensajes, a sus dotes comunicativas que muestran cercanía y carisma y a su apuesta por una comunicación bidireccional en los nuevos medios.

Como bien dice Antonio Núñez: “Las emociones contenidas en un relato logran abrirse camino en medio de la avalancha de cifras y argumentos que nos inunda, haciendo que aprehendamos su sentido de una manera más rápida y profunda que los mensajes asépticamente informativos. Un buen relato capta nuestros cinco sentidos, nos brinda texturas, sonidos, aromas, colores y sabores. Un relato es altamente pedagógico y favorece la síntesis y el recuerdo porque proporciona un contexto a nuestro mensaje”.

Es necesario que la política sepa construir relatos, que transmita a los ciudadanos una historia en la que creer y que, por descontado, luche por hacer realidad las promesas lanzadas durante una campaña electoral.

Con Organizing for America, Barack Obama está explotando al máximo el contacto con la ciudadanía, ejerciendo eso que se denomina “campaña permanente“, expresando siempre un relato concreto, una historia particular que ilustra un mensaje colectivo.

“La campaña permanente de un gobierno es actualmente la tarea principal de un presidente. Si él mismo logra mantener su popularidad elevada y una buena imagen entro los votantes, sus políticas serán mejor recibidas y tendrán mayor legitimidad a la hora de implementarlas.”  Esta es la conclusión de un artículo de Roberto Izurieta y Yehonatan Abelson en la versión española de Campaigns and elections.

Y en efecto, Barack Obama continua fidelizando a su electorado de una forma inteligente, haciéndole partícipe de sus vivencias personales como Presidente de los Estados Unidos, animándole a expresar su opinión y ofreciéndole información y argumentos para transmitir su entusiasmo a los indecisos.

Al carisma de un candidato que apuesta por el relato político se suma un equipo de campaña inteligente, profesional y eficaz. Y esa suma es igual a éxito.

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Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
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