Mítines con besos y tangas

En mi empresa acogemos cada año a varios expertos de reguladores latinoamericanos que pasan unos meses con nosotros como parte de un programa de cooperación institucional. Hace unos días, despedimos en mi departamento a una de estas compañeras, tras finalizar su estancia aquí. En la comida de despedida nos confesó que una de las cosas que peor había llevado -aunque nunca dijo nada- era que “nos besábamos muy poco.” Nos explicó que en su trabajo en Ecuador, cada mañana al entrar, todos los compañeros se saludan efusivamente con dos besos, un buenos días y una breve conversación de cortesía. Y los dos besos vuelven a repetirse al regresar de la pausa-café y de la comida…

Debo decir que en mi departamento somos como una gran familia y todos nos queremos mucho y somos muy “amorosos”, pero el saludo matutino no pasa del buenos días de turno mientras uno busca su mesa de trabajo y coloca el culo en el asiento… Así que a todos nos chocó y nos hizo mucha gracia aquella confesión de última hora. La anécdota nos sirvió para comenzar el típico debate sobre los saludos y el contacto físico según culturas: que si los franceses dan uno, dos o tres besos según zonas; que cuidadín con los italianos porque como comienzan por el otro lado es fácil encontrarse por el medio; que si los alemanes se asustan cuando te acercas a darles dos besos…

Y cómo no podía ser de otra manera en este blog, aprovecho la historia para conectarla al mundo político. Charles Zevalla,  candidato a la alcaldía de la provincia de Maynas, una región de la amazonía peruana, se ha convertido en una especie de fetiche sexual para sus seguidoras, que le dan besos en la boca en cuanto tienen ocasión -sin que él oponga la menor resistencia- y, no contentándose con ello, le lanzan sus tangas durante los mítines -que se quitan in situ mientras Zevalla, micro en mano, les anima como si fuera el típico monitor de ocio de un hotel . En la página web del candidato podemos leer al respecto: Lo más gracioso fue cuando una señora se quitó una prenda de color rojo y se la tiró a Charles, quien la cogió y dijo “está muy caliente, la voy a guardar de recuerdo” y la metió en su bolsillo mientras la fémina le pedía “hazme un hijo, quiero un hijo tuyo”.

Este tipo de comportamiento social recuerda, más que a la actividad política, a las corridas de toros de Jesulín donde se hacía con un arsenal de tangas y sujetadores que las mujeres histéricas le tiraban desde el tendido. Ayer se prohibieron los toros en Catalunya. ¿Será entonces el momento de que las mujeres lancemos nuestra ropa interior en los mítines, que están a la vuelta de la esquina? ¿Se animarán los hombres a hacer lo propio con Alicia Camacho?

Volviendo a Zevalla, su populismo no acaba en los besos. El candidato del partido “1000 Movimiento Integración Loretana“, también se dedica a regalar ventiladores y otros pequeños electrodomésticos allá a donde va, que las mujeres intercambian de nuevo gustosamente por besos. En mi pueblo, el candidato del partido independiente en las últimas elecciones municipales, regaló cafeteras en uno de sus mítines y fue todo un éxito. Medio pueblo acudió en masa, reconociendo que no sabía lo que defendía el candidato, pero que al menos regalaba cafeteras y eso debía ser porque tenía buenas intenciones (no obstante, los resultados electorales demostraron que casi todos los allí presentes cogieron su cafetera -la mía debió robármela alguien porque vivía fuera y no pude ir- pero no le dieron el voto, ya que de haber sido así hubiera obtenido la mayoría absoluta, y sólo consiguió un concejal y por los pelos…)

¡Ya lo saben, queridos candidatos! ¡Prueben a mostrar su lado más sexy en los mítines, regalen ventiladores, cafeteras o cuchillas de afeitar! Aunque su programa político sea absurdo y deficiente, seguro que captarán a la audiencia y no dejarán indiferentes a la opinión pública.

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Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
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Una respuesta a Mítines con besos y tangas

  1. brauls dijo:

    Ay, me encanta la idea de tirarle tangas a los políticos, más a unos que a otros, claro. Pero…estoy pensando…creo que lo suyo sería tirarles tangas suficientes como para ahogarlos…ellos no ponen comas, nosotros les quitamos el aire a tangazos.

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