¡Las luces de Navidad también piden votos!

Crisis, crisis y más crisis. Llevamos una racha en la que no se habla de otra cosa. Se entiende, debido a la mala situación económica y a cómo asustan las cifras del paro, pero la verdad es que, si ya de por sí “informarse fatiga”, como decía Ignacio Ramonet, en estos momentos te deja hecha trizas… Merkel, Sarkozy y el euro copan todas las portadas… Además de la prima de riesgo y los dichosos mercados, claro está… Pero en estos días hay algo que, más tímidamente que en ocasiones anteriores, comienza a ganar protagonismo: la blanca –de momento más bien calurosa- Navidad.

¿De qué manera llega la Navidad a nuestras casas? Un día sales a la calle en pleno mes de noviembre –este año, entre la crisis y las elecciones la cosa se ha retrasado bastante- y te das cuenta de que tus vecinos tienen a ese horrible Papá Noël con escalerita colgando del balcón. La tienda de la esquina ha pintado los cristales con spray de esos que imitan la nieve y que de pequeño te dedicabas a esparcir por toda la casa para reírte un rato. Los escaparates están adornados con guirnaldas y falsos paquetes de regalo. Hay señores travestidos de rojo en la puerta de algún supermercado que intentan regalar caramelos a los niños sin que se asusten. Y uno de los rasgos más característicos y que más debe de gustar a la SGAE: suenan villancicos de dudoso gusto por todas partes, sin que nadie se moleste en cambiar de CD de vez en cuando…

Pero otro de los grandes rasgos -y de los más visibles- que anuncian la llegada de la Navidad son las luces características de estas fechas. No faltan en ningún pueblo, por pequeño que sea. Suelen recrear imágenes tópicas como guirnaldas, arbolitos, estrellas de Belén… Y combinan lucecitas de diferentes colores. Es cierto que alegran las calles y que ya forman parte de nuestra tradición. Sin haberle consultado, podría deciros ya textualmente la respuesta que me daría mi madre si le preguntara qué le parecería que quitaran las luces de Navidad. Me diría: Xica, per què vols que les treguen? Això es fa “axina” de tota la vida! ¡Gran argumento donde los haya! (Como todos los que dan las madres.)

¿Y por qué os cuento todo este rollo navideño? Porque me apetece, la verdad. Pero también para introducir el tema del que quiero hablaros realmente, que está relacionado con las lucecitas de navidad. Ayer cayó en mis manos a través de Twitter un artículo de Pia Bosch –candidata socialista a la alcaldía de Girona que se quedó con las ganas de ser alcaldesa- y en el que hablaba de la iluminación típica de estos días y criticaba el gasto excesivo en el que había incurrido el actual equipo de gobierno –entiéndase Carles Puigdemont, de CiU, y los suyos-. El artículo lo podéis leer vosotros mismos y no voy a entrar a analizarlo, aunque estoy de acuerdo en que , ya que se recorta por todos lados, se haga también –y sobre todo- en gastos superfluos como es el caso.

Lo que me sorprendió del artículo, y más teniendo en cuenta las fechas en las que estamos –acabamos de pasar unas elecciones generales y la gente está más entretenida comiendo polvorones que otra cosa-, es que Pía Bosch ¡lo aprovecha para hacer campaña! De hecho, su última frase dice textualmente: “I vull deixar clar que, si l’any 2015 els gironins ens fan confiança per governar aquesta ciutat, farem una acció decidida de promoció de la ciutat, però aquest no serà el nostre model”.

Cada cual puede creerse más o menos las palabras de Pia Bosch, pero sorprende que esté pensando a tres años vista en las próximas elecciones. Se habla mucho del concepto de campaña permanente y de que todos los políticos actúan siempre con fines electorales. ¡De acuerdo! Pero pocos “trabajan” constantemente con fines electorales. Porque una cosa es sonreír a la cámara y dejarse ver en el lugar adecuado en el momento adecuado (residencia de ancianos, orfanato, comedor social, etc. en el día de Nochebuena) y otra pasarse cuatro años explicando un programa, reuniéndose con los vecinos y haciendo actos de puerta a puerta, realizando actividades diversas, escuchando las inquietudes de la calle… Todo esto suele dejarse para los 15 días de estricta campaña electoral y, claro, todo el mundo se pone a correr y a intentar desdoblarse, pero no da tiempo a nada y los votantes – que en ocasiones es la primera vez que ven al candidato- se sienten ninguneados y ofendidos del “por interés te quiero, Andrés”.

Organizar un buen equipo de campaña para que haga el trabajo de hormiguita necesario para llegar con los deberes hechos a las elecciones no es fácil. Cuatro años son muchas horas, muchos días y pocos resultados visibles. Pero, si se hace bien, nunca será trabajo en balde. Genera confianza –el candidato en cuestión piensa más allá del día D-, aumenta el grado de conocimiento ciudadano, da la oportunidad de explicar y corregir sobre la marcha un programa de gobierno –y no soltarlo a toda prisa en un mamotreto de texto de esos que tanto gustan a los partidos-, genera vínculos entre la política y la ciudadanía. Y además, de puertas adentro, estas acciones generan también dinámicas internas de partido, permiten conocer la capacidad de gestión de un candidato, su manera de ser, la forma de actuar en momentos tensos, enseña a lidiar con los diferentes egos que puede haber en un mismo gallinero…

Desconozco si lo de Pia Bosch se quedará en un mero artículo de prensa, pero el ejemplo me ha venido genial para reclamar la necesidad –ahora más que nunca- del trabajo de base y continuado en los partidos, sobre todo en algunos que están hechos añicos… La campaña permanente –real, no electoralista- es necesaria como parte de la regeneración democrática, una expresión un porco carca y recargada, pero que conjuga de manera “elegante” aquello del “ya es hora de volver a llevarnos bien”. Amén.

Anuncios

Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
Esta entrada fue publicada en Análisis comunicación política, General, Grassroots y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¡Las luces de Navidad también piden votos!

  1. las artes dijo:

    Desconozco si lo de Pia Bosch se quedará en un mero artículo de prensa, pero el ejemplo me ha venido genial para reclamar la necesidad –ahora más que nunca- del trabajo de base y continuado en los partidos, sobre todo en algunos que están hechos añicos… La campaña permanente –real, no electoralista- es necesaria como parte de la regeneración democrática, una expresión un porco carca y recargada, pero que conjuga de manera “elegante” aquello del “ya es hora de volver a llevarnos bien”. Amén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s