Hablar mucho para no decir nada

Eufemismo. Según nuestra amiga RAE, manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. Y me permito añadir una segunda acepción: palabra de uso común en política para despistar al personal y vender gato por liebre…

Los eufemismos se han usado y se usarán siempre. Pero muchos políticos deberían tener en cuenta que eufemismo no es sinónimo de antónimo y que cuando lo dicho difiere en exceso de su significado real los ciudadanos nos damos cuenta (aunque a veces no lo parezca) y nos sentimos estafados…

Anoche me estuve mirando con calma la entrevista que Ana Pastor le hizo el lunes a Alberto Ruiz Gallardón, actual Ministro de Justicia. Y en ocasiones llegué a preguntarme si él mismo entendía lo que estaba diciendo… Sinceramente, tiene mucho mérito ser capaz de decir según que cosas, en plan categórico, y quedarse tan pancho.

Por ejemplo (citaré fragmentos sin hacerlo necesariamente en el orden en que aparecen en la entrevista), cuando Ana Pastor le espeta que hablar de prisión permanente y revisable parece incompatible, Gallardón responde rápida y rotundamente: “No. Lo que es incompatible es perpetua, y por eso no es perpetua. Es permanente y revisable”. Ha quedado clarísimo, ¿verdad? Ana Pastor en ese momento debería estar un poco despistada, porque a pesar de la claridad de la respuesta del Ministro, le vuelve a preguntar y Gallardón intenta explicarse de nuevo con una parrafada que os ahorraré, pero que viene a decir que no es perpetua porque… porque… bueno, no sabría explicarlo.

En palabras del propio Alberto Ruiz Gallardón: “¿Qué significa la prisión permanente revisable? Pues que la puesta en libertad se condiciona precisamente al cumplimiento de la rehabilitación y que es cuando se constata, por los organismos penitenciarios, por los jueces de vigilancia, que esa persona, no solamente mediante manifestaciones de voluntad, sino mediante análisis de su propia conducta, está socialmente rehabilitada y no supone un riesgo, por lo tanto, su puesta en libertad; al margen de los años que haya cumplido, -naturalmente siempre con unos mínimos y con unos máximos- (sic) esa persona será puesta en libertad”. P.D. Y si no te portas bien, te pudres entre los barrotes de forma perpetua… o permanente, a gusto del consumidor.

Con todo, supongo que la pobre Ana Pastor aún no había tomado el café de la mañana, y le insiste a Gallardón en que prisión permanente y revisable suena a eufemismo de cadena perpetua.

Aquí el Ministro de Justicia, muy solícito, responde: “Mi obligación es explicar que lo perpetuo es incompatible con lo revisable”, para a continuación aderezarlo con sus expresiones jurídicas recargadas e interminables.

Siguiendo con el tema, Ana Pastor le comenta que se habla de “prisión permanente y revisable” para casos de “máxima repulsa social”. Pastor añade que suena subjetivo y arbitrario y le pregunta cómo se mide la magnitud de ese rechazo de la sociedad. “En función de hechos concretos”, responde Gallardón. Tan concretos, que no pone ningún ejemplo. Y empieza a darle vueltas a la idea de que eso corresponde al legislador, que a fin de cuentas, con la composición actual del Congreso de los Diputados y del Senado, significa que depende en su mayoría de la repulsa social del Partido Popular (generalizando mucho).

Conclusión: ¡pon un legislador en tu vida!

Pasemos ahora al aborto, donde Gallardón mide especialmente sus palabras. Ana Pastor le pregunta con qué se encontrará una mujer que quiera abortar tras la reforma que el actual gobierno pretende acometer. Y el Ministro responde, literalmente: “Que en aquellos supuestos en que el legislador entienda que, por las circunstancias que se dan, que serán las que determine el legislador, no hay reproche penal, podrá interrumpir su embarazo. (¿Veis cómo todos necesitamos un legislador en la familia?) Pero que en todo caso tendrán que darse esas circunstancias (¿cuáles?) porque siempre el concebido y no nacido (hay que reconocer que la expresión está muy bien pensada) es sujeto de protección jurídica (¿Y qué me dice de la futura madre, concebida y nacida, que no se siente capaz de dar a luz?). Lo cual no significa, de ninguna de las formas, que todos los supuestos de interrupción del embarazo vayan a suponer un reproche penal (¡Hombre, gracias!)

Pastor le comenta a Gallardón si acaso ha habido un giro a la derecha en su manera de entender la política, en referencia a la reforma del aborto. Y aquí es cuando el Ministro consigue su minuto de gloria.

Probablemente lo más progresista que yo vaya a haber hecho en toda mi vida política es defender el derecho a la vida.” Respuesta clara, concisa y rotunda. Es el único momento en que no añade coletillas de todo tipo a su respuesta ni busca argumentos pomposos para justificar su declaración. ¿Casualidad?

La entrevista tiene muchos más ejemplos que podría destacar, pero tampoco es plan de aburrir. Queda claro que Gallardón iba con unas pautas claras de las que no se ha desviado en ningún momento: eufemismos y tecnicismos a mansalva.

Os dejo por último la respuesta del Ministro cuando Ana Pastor le pregunta por qué, si la reforma laboral es tan maravillosa como dicen que es, el gobierno tiene miedo a una huelga general. ¡Os va quedar clarísimo!

Gallardón dixit: “Porque probablemente uno de los aspectos de la reforma consistirá en que tienen que desaparecer determinados mecanismos que en estos momentos alejan de los centros de trabajo la adopción de decisiones y lo que hacen es, con carácter sectorial o con carácter territorial, llevarlos a organismos de decisión que no son directamente los directos representantes de los trabajadores en cada uno de los centros de trabajo (…) y esto es un problema político y nosotros tenemos que trabajar en esta dirección para conseguir lo mejor para el país…” Más claro agua, ¿verdad?

Y para finalizar, una serie de palabras-comodín, por si algún día queréis jugar a ser Ministro de Justicia: máximo consenso social, profundad voluntad de diálogo, responsabilidad, situación extraordinaria, pretensión fundada en derecho, agentes sociales…

Quizá a la siguiente madre –concebida y nacida- este práctico vocabulario le hubieran sacado de algún apuro cuando su hija le pregunta qué significa “virgen”.

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Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
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3 respuestas a Hablar mucho para no decir nada

  1. “¿Y qué me dice de la futura madre, concebida y nacida, que no se siente capaz de dar a luz?)”. Esa futura madre era capaz de hacer mil cosas antes que dejarse embarazar, ¿no? El 40% de las mujeres que abortan lo han hecho dos o más veces.

    • sandrabravo dijo:

      Hola Joan,
      ¿Me podrías decir de dónde sacas el dato de que el 40% de las mujeres que abortan lo han hecho dos o más veces? Me interesaría poder leer el informe, porque supongo que viene de algún estudio la cifra.
      No todas las mujeres “se dejan embarazar” como comentas. Hablamos también de violaciones y posibles fallos de métodos anticonceptivos. Traer un hijo no deseado al mundo no es positivo ni para la madre ni para él recién nacido.
      Evidentemente esto no se soluciona solo con leyes que regulen el aborto, sino que debería invertirse mucho más en educar a los niños en una sexualidad sana, libre y responsable.

  2. En mi blog señalé algo parecido:

    Palabrería

    La amplia, diversa y recurrida capacidad de observación que la sociedad hace sobre sí misma se recoge en el refranero de la Lengua Española. No se escapa tema: amores, amistades, familias, oficios, negocios, clima. Corresponden a máximas, dichos, aforismos o proverbios, según las culturas.

    Mas prescindir de ellos en el discurso figura entre los numerosos consejos que el Quijote apunta a Sancho, recién nombrado gobernador de la ínsula Barataria. Señala el hidalgo caballero que por su brevedad pueden parecer más disparates que sentencias. Sin embargo, a lo largo del diálogo, su fiel escudero encaja, ensarta y enhila refranes como nadie pueda igualar.

    La palabrería política, desoyendo tan sutil apunte, si no refranes exactamente, ha acuñado absurdas expresiones vacías de significado por su desgaste: asuntos de especial relevancia, merecedores de atención prioritaria, con su correspondiente análisis exhaustivo, su pertinente paquete de medidas y las líneas de actuación planteadas, para conseguir, con una posición clara y contundente, y con especial énfasis, a la mayor brevedad posible, dar cumplimiento pleno a la voluntad política de todos los ciudadanos y ciudadanas, en una definitiva apuesta por el futuro.

    Nada de nada.

    http://silavesdilehola.blogspot.com.es/2013/10/palabreria.html

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