Rajoy. El Presidente in-creíble #SalvoAlgunaCosa

Los asesores de Rajoy aún deben estar pegándose cabezazos contra la pared… Porque incluso un niño de tres años entiende que no se puede defender con rotundidad un argumento añadiendo una coletilla que te lleve a su antítesis… #salvoalgunacosa

¡Rajoy está que se sale! Si el listón de nuestra clase política estaba ya por los suelos, con sus últimas intervenciones de estos días lo ha rebajado aún más. Así entiende una perfectamente que prefiera estar siempre calladito.

Como ya todos sabéis, este sábado por la tarde (¡gran día para comparecer donde los haya!) Mariano Rajoy nos ofreció una especie de mensaje navideño para exponer su postura sobre el escándalo de corrupción que ha salpicado estos días al Partido Popular.

Las diferencias con el mensaje real de Nochebuena son escasas: no hay belén, ni foto de familia, y en este caso Rajoy habló de pie en vez de acomodarse en una butaca, pero tanto el Rey como él son penosos comunicadores y leen un mensaje que les han escrito previamente sin entender apenas palabra y con menos gracia y naturalidad que un guiri bailando flamenco.

Sobre la comparecencia del sábado circulan ya diversos análisis e incluso algún vídeo-montaje que transforma a nuestro Presidente en un particular Pinocho. Os recomiendo el artículo de Álvaro Mohorte publicado en Valenciaplaza donde analiza las diferentes secciones del discurso.

Aunque intentaré no repetir lo que ya se ha dicho, no me puedo resistir a hacer mis propios comentarios. Muy obvios todos, pero que claman al cielo, además de resaltar que Mariano Rajoy, ni cuando le interesa, es capaz de comunicar nada. Es artificial y siempre ofrece discursos encorsetados, previsibles y nada creíbles, marcando como pocos una disonancia total entre su comunicación verbal y no verbal.

Estoy aquí porque no tengo otra…

El sábado Mariano Rajoy accedió a compartir su mensaje con los medios –sin tener el valor de comparecer ante ellos y lidiar con sus preguntas- porque no tenía escapatoria –que ya sabemos todos que cuando puede las busca y rapidito-, pero su incomodidad era más que evidente. Comenzó su intervención cargado de inseguridad y nerviosismo. Tanto el tono de su voz como su lenguaje corporal transmitían su desagrado y la poca convicción sobre el mensaje a defender. Es curioso ver cómo su típico arrastre de la ese se acentúa especialmente en esta intervención.

En cuanto a la comparecencia de ayer junto a Merkel, está claro que tampoco se encontraba en su salsa y además no tenía más remedio que contestar a DOS! preguntas de la prensa española. Con tan poca habilidad como ya es sabido, dando una vez más grandes alegrías a los fans de los trending topics de Twitter.

Dime de qué presumes y te diré de qué careces…

Es lo primero que pensé cuando Rajoy, tras el saludo inicial, destacó la preparación de la tesorera que “actúa con total libertad y con la colaboración plena de todas las estructuras del partido”. No digo que no sea el caso, pero si es tan evidente, ¿por qué resaltarlo?

Hablas más raro que un robot con resaca

Tiempo ha que escuché esta frase a Chiquito de la Calzada, pero me viene de maravilla para destacar la mezcla de lenguaje y discurso infantiloide (El partido popular ni tiene ni ha tenido cuentas en un país extranjero y nunca ha dado órdenes de abrir cuentas en un país extranjero) con un lenguaje recargado, carca y confuso (Se han publicado unas notas en la  prensa que dan pie a todo clase de infundios y que inflaman el fariseísmo más descarado por parte de quienes piensan que tienen algo que ganar en este río revuelto).

It (La cosa)

En ningún momento de su intervención Rajoy cita a Bárcenas ni a ninguno de los dirigentes populares envueltos en la supuesta trama de corrupción, recurriendo continuamente a expresiones generalistas para referirse al quid de la cuestión: este asunto, esta cuestión, estas tareas, los hechos que han motivado esta convocatoria, la historia de los sobres, este tema del que he hablao’ hoy –y la mejor de todas- los papeles apócrifos que han motivado esta situación

No voy a necesitar más de dos palabras, #salvoalgunacosa

Hablar con convicción, sin titubeos y manteniendo la mirada son algunos de los gestos que demuestran la sinceridad de una persona. Rajoy necesitó leer hasta las expresiones más emotivas y contundentes y no fue capaz de aguantar la cabeza erguida ni una milésima de segundo tras pronunciar su famoso es falso.

En su segunda embestida: Lo diré otra vez: es falso, Rajoy ni siquiera acaba la frase antes de volver a sumergir su mirada en los papeles. Todo lo que se ha dicho y todo lo que se pueda insinuar es falso. Y lo digo con toda serenidad… Lo estoy leyendo  porque no quiero pronunciar una palabra más alta que otra (No. Lo lees porque comunicas fatal y no te sientes seguro de ti mismo). Nunca he recibido dinero negro (guiño del ojo izquierdo: o quiere ligar o los nervios le han jugado una mala pasada) ni en este partido ni en ninguna parte.

Otro de sus momentos estelares es cuando dice: No tengo nada que ocultar. No temo… a la verdad. Es evidente que verdad no es la palabra que esperaba encontrar, y de hecho muy afortunada no es, ya que la oración en su conjunto resulta un tanto ambigua y confusa.

¿Eficiencia del mensaje? ¡Ninguna!

Todo el discurso de Rajoy se articula como una autodefensa, sin argumentos convincentes y con informaciones superfluas como que no ha venido a la política para ganar dinero ni engañar a hacienda. ¡Faltaría más! Porque lo que en realidad importa no es a qué haya venido, sino cuánto hay de verdad en las informaciones sobre el caso Bárcenas, teniendo en cuenta que él mismo ya ha admitido que alguna cosa cierta es…

Por otro lado, Rajoy no ha querido ser menos que Zapatero con sus brotes verdes y se ha dedicado a plantar semillas: Estamos en el buen camino. Yo sé que todavía no se ven los frutos. Ya se verán, porque están sembrados. Y no sembrados de cualquier manera: con mucho orden, con mucho esfuerzo y con mucho sacrificio (sobre todo de los pringados de siempre, ni que decir tiene…)

No me extenderé mucho más, pero fijaos cuando, en el minuto trece de su intervención, Rajoy dice yo creo en la política. Lo dice exactamente con el mismo desparpajo y la misma convicción que en el vídeo electoral del PP catalán donde presumía de que le gustaba Cataluña y los catalanes porque “hacen cosas”. (Por cierto, en este vídeo el tic del ojo es continuo…)

En definitiva, como apunto en el titular, Rajoy es la quintaesencia de un presidente in-creíble… Increíblemente torpe, increíblemente cobarde, increíblemente mal comunicador e increíble porque ni él mismo se cree sus palabras y es incapaz de sostenerlas más de dos días seguidos… A fin de cuentas, toda esta situación es increíblemente vergonzosa.

Resumiendo…

Como dijo mi socio ayer en un tweet muy acertado, Rajoy y los suyos han tenido cinco días para preparar un argumentario y a pesar de ello han dejado tres palabras para la historia: #SalvoAlgunaCosa. No hace falta insistir más en la poca habilidad comunicativa del Presidente español ni recomendarle encarecidamente que se forme de una vez por todas como orador –que algo mejoraría. Porque su mayor error no es su torpeza a la hora de argumentar, sino creer que una mentira –o media verdad (según sus propias palabras)- se puede defender con firmeza y serenidad, y sin el menor atisbo de autocrítica. Porque es inaceptable que un Presidente del gobierno se lamente en tono victimista sin pedir perdón a los ciudadanos e intentando hacer ver que aquí no ha pasado nada. Y porque, como dice Manuel Jabois, “una de las cosas más extravagantes de España es que los políticos piensen que para dimitir tienen que cometer un delito”.

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Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
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Una respuesta a Rajoy. El Presidente in-creíble #SalvoAlgunaCosa

  1. solensan dijo:

    Es como cuando dijo de sus compañeros que “nadie podrá probar que no son inocentes” en vez de decir que eran inocentes. Y sí, parece ser que tiene un tic en el ojo izquierdo cuando miente, al estilo Millán Salcedo en Martes y Trece (en Youtube se pueden ver recopilatorios). Rajoy tiene un serio problema de comunicación, y los rivales que quieren quitarle el sillón, como Rubalcaba y Esperanza Aguirre, lo van a disfrutar cuando se vea atrapado en situaciones de este tipo.

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