Al mal tiempo, buen currículum

Artículo publicado en Zyncroblog

Es triste decirlo, pero a día de hoy, todos tenemos varios amigos, familiares y conocidos en paro. Lo peor de todo es ver la rabia e impotencia que invade a alguno de ellos –en ocasiones justificada-, pero también me sorprende la cantidad de gente que voy conociendo que espera a que le caiga un trabajo como llovido del cielo, mientras patalea desde el sofá de casa porque el mundo entero ha urdido un complot contra su persona.

Este post va sobre todo para ellos, para animarles a poner un poquito de su parte, pero también para los que lo intentan sin descanso y, quizá, no lo hagan de la manera más eficiente posible… A todos sin excepción les recuerdo que quien la sigue la consigue. Puede sonar manido, pero es bien cierto. Solo es cuestión de esfuerzo, a veces tiempo, y perseverancia. Businessman with positive thinking

Me centraré en un punto en concreto, el de los curriculums vitae, ese documento tan odioso y aburrido que sigue siendo necesario para acceder a un puesto de trabajo. Pero por favor, tengamos en cuenta eso, que se trata de una vía de acceso, no de un coleccionable por fascículos o una biblia en verso. El objetivo principal, a fin de cuentas, es conseguir que nos inviten a una entrevista personal en la que poder dar la cara y mostrarnos en todo nuestro esplendor. Para ello comentaré una serie de errores que observo recurrentemente, salvo contadísimas excepciones que, de tan excepcionales, suelen aparecer en los medios.

Los CV se redactan siempre única y exclusivamente en pasado, cuando deberían ser una proyección de futuro y contener al menos una frase que describa nuestra inquietud y motivo por el que queremos acceder al puesto de trabajo. La experiencia está muy bien y se debe destacar, pero si no hay nada que te distinga especialmente como persona o no demuestras un interés especial por el puesto, encontrarán a veinte como tú que digan exactamente lo mismo. Es duro, pero así es…

Las plantillas de CV que circulan por la red han hecho mucho daño a la humanidad. A excepción de que te pidan un formato concreto, como el europeo o en algún concurso público, sé un poco original y personaliza el documento. El típico Word con times new roman y foto de carnet a la derecha produce somnolencia de manera automática. ¡Rompe la estructura, el formato, el orden de los factores! ¡Sorprende y capta la atención de quien lo lea!

Otra recomendación encarecida es pasar de tanto dato frío y titulitis y contar una historia de vida. En un CV no se trata de decirlo todo, sino de destacar aquello que te hace diferente. ¿Qué mejor manera que a través de una narración? Investiga sobre la historia de la empresa a la que envías tu CV e intenta adaptarla de manera que captes mejor su atención. No hace falta que sea un texto literario de calidad, sino una historia única y personal –pero sin faltas de ortografía-. También puede narrarse una historia mediante dibujos, música o un vídeo. ¡Hay tantas opciones como ideas se te pasen por la cabeza!

Otro apunte interesante y muy obvio –pero ignorado reiteradamente- es adaptar el CV al puesto de trabajo al que optas y a la empresa en cuestión, así como el e-mail que lo acompaña, si no lo das en mano. Si hace falta, llama antes por teléfono para saber a quién dirigirte y evitar el tan horrible apreciado señor/a… Un inicio como este cierra más puertas de lo que pueda parecer.

En conclusión, a mi modo de ver, el gran error reside en querer impresionar mediante la cantidad (de títulos, de años de experiencia, de premios y menciones…), cuando en realidad lo que deberíamos hacer es seducir mediante la calidad (humana y profesional). Un exceso de impresión puede llegar a generar envidia y da un aire extremadamente frío e impersonal. Una historia sorprendente, sincera y personal te dará la oportunidad de acceder a muchas entrevistas personales y posicionar tu perfil, de entrada, como uno de los que realmente merecen la pena.  Y ahora, ¡manos a la obra!

Consejos para redactar un buen currículum

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Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
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Una respuesta a Al mal tiempo, buen currículum

  1. Alfonso dijo:

    Buenas recomendaciones, pasaré un enlace a este artículo a varios amigos míos…

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