El valor de una empresa no se mide con dinero

Artículo publicado en Zyncroblog

Podemos tener el talento delante de las narices y no verlo. Todos tenemos unas capacidades que explotar, una serie de características que nos hacen únicos y especiales. No obstante, muchas personas jamás llegan a desarrollarlas. ¿Por qué? Porque el miedo nos lo impide. Nos cuesta probar cosas nuevas, indagar, ser creativos, arriesgarnos. Tenemos miedo a perderlo todo, aunque en realidad no tengamos nada que perder.

Esto no pasa solo entre personas individuales, sino en las empresas, que tienden a ver con reticencia los cambios. En la gran mayoría de los casos las decisiones se toman única y exclusivamente en función de “los números”, que son importantes pero que no lo son todo y que, además, muchas veces no mejoran precisamente por culpa de no innovar ni pensar estratégicamente. valor de una empresa

Al final de cada año las empresas suelen presentar sus cuentas: su balanza fiscal, el nivel de ventas, la expansión nacional o internacional… Pero, ¿se habla acaso del nivel de realización de los trabajadores, del grado de compañerismo, de sus necesidades de formación? ¿Cuánto tiempo dedica una empresa a pensar si sus trabajadores se sienten orgullosos y felices de formar parte del proyecto? ¿Se fomenta un buen clima laboral, momentos de ocio que refuercen los vínculos personales? Muchas personas podrán pensar que eso no es tarea de una empresa, y están en su derecho a creerlo así, pero yo considero que tiene una repercusión altísima en los resultados y la pervivencia de un negocio, cualquiera que este sea.

La vida de las personas gira en torno a su estado de ánimo. Nadie actúa de la misma manera cuando está feliz, que cuando esta triste; cuando se siente satisfecho consigo mismo, que cuando anda frustrado. Muchas de nuestras emociones negativas afloran porque no sabemos gestionar nuestro día a día. La falta de confianza entre un trabajador y su superior puede llevar a que aquel no ose presentar nuevas propuestas a este, de forma que la empresa pierde una buena oportunidad de negocio y el trabajador se siente infravalorado. Una mala relación entre compañeros puede tirar por tierra un proyecto importante, y un empleado con baja autoestima nunca rendirá al cien por cien.

El trabajo no es lugar para curar nuestras penas. Cierto es. Pero las empresas que inviertan recursos en fomentar valores como la ilusión, la confianza en uno mismo, la pasión, el compañerismo, la gestión de las emociones, la pérdida del miedo a probar cosas nuevas… darán un salto cualitativo que, sin duda, se traducirá en un salto cuantitativo de mayores proporciones. En el fondo se podría decir que invertir en el bienestar de los trabajadores es el mayor “gesto de egoísmo” de un empresario, ya que no hay nada como dar para recibir.

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Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
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Una respuesta a El valor de una empresa no se mide con dinero

  1. Alfonso dijo:

    No puedo estar más de acuerdo, he tenido experiencias con empresas muy diferentes y se nota cuándo confían en tí y cuándo no.

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