Consecuencias (o no) del #caloret

Comparto aquí un reportaje de EL MUNDO sobre el famoso #caloret de Rita Barberá para el que me pidieron opinión

Polémico discurso en la Crida

Consecuencias (o no) del #caloret

– Expertos analizan lo sucedido en el discurso de Barberá y las posibles repercusiones

– La alcaldesa se disculpa y el PP achaca las críticas a la ‘guerra’ de la lengua

El discurso de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, durante la Cridà del pasado domingo se convirtió ayer en un tema de conversación inesperado. También irremediable: El error se produjo en el peor escenario posible en un momento en el que cualquier fallo se multiplica por culpa de las redes sociales. Está la alocución, motivo de chanza por su propia naturaleza, digamos, absurda (canciones, memes, fotomontajes… hay quien ya vendía ayer camisetas y chapas con eso del caloret), pero están también las distintas capas de lectura. ¿Qué supone realmente un hecho así? ¿Cómo afecta a la imagen de la fiesta, a la protagonista, a su partido y a la ciudad?

La burla siempre se usará como arma contra el poder, decía Jean Genet. Y así ha sido. En los principales medios nacionales, principalmente en las tertulias televisivas de ayer, se comentó lo sucedido desde la parte cómica. #Caloret y #RitaBarberá fueron trending topic durante toda la jornada. Sin embargo, la repercusión puede ir más allá de la risa.

Politólogos consultados por este periódico incidieron ayer en no poder calcular con exactitud el daño (o no) de las palabras de la alcaldesa sobre su propia figura política a escasos meses de la cita electoral en la que, previsiblemente, será la candidata del PP a la Alcaldía de nuevo. «Si esta situación se hubiera dado en 2007 ó 2008 la repercusión habría sido nula porque el PP era un bloque. Ahora, sin embargo, el impacto es mucho mayor porque el nivel de enfado del electorado es muy alto y la situación es extremadamente volátil», aseguran.

Para calcular el impacto, aseguran, es necesario resolver una serie de preguntas: «¿Afecta esta situación a tu propio electorado o puede movilizar a gente en tu contra? ¿La gente que se burla realmente iba a votarte o ya se habían alejado de tu órbita real?». Coinciden, además, en señalar que todo el mundo conocía la vida privada de la alcaldesa y que nunca se le castigó electoralmente por ello aunque «llegados a un punto de inestabilidad política, una situación de doble moral podría precipitarlo todo».

La asesora de comunicación política Sandra Bravo señala: «Si se tratara de un hecho aislado y en los mejores momentos del PP, la cosa no pasaría de un burla desde la oposición, pero ahora sus propios votantes empiezan a estar ya cansados, sobre todo por las numerosas imputaciones, condenas y escándalos varios». En su opinión, Barberá «ha perdido su imagen de invulnerable» y ha contribuido a empeorar la opinión sobre Valencia en el exterior, «que cada vez es menos famosa por su paella y las fallas y cada vez se tiende a vincular más a la corrupción y a salidas de tono por parte de sus dirigentes y a su mala gestión».

Guillermo López, profesor de Opinión Pública en la Universitat de València, establece dos circunstancias que avalarían el impacto negativo de la actuación dominical de Barberá. La primera, las disculpas ofrecidas por la alcaldesa 24 horas después asumiendo el error sin condiciones. La segunda, que el golpe habría recaído sobre un nicho electoral explotado con especial intensidad por el PP en la ciudad, el de las Fallas. Sobre si las disculpas de Barberá son suficientes, López tiene claro que es una medida «inteligente» aunque, insiste, «todo error tiene un coste» que es imposible de reparar completamente. En cuanto al posible daño a la imagen de la Comunidad, salpicada ya por numerosos casos de corrupción, el profesor de la UV matizó que el vínculo que el PP ha conseguido establecer entre el partido y la Comunidad, le ha permitido contar con ampliar mayorías absolutas. En este sentido, esta situación también contribuye a minar la imagen de la autonomía.

El miembro del departamento de Sociología i Antropología Social de la Universitat de València y experto en Fallas, Gil-Manuel Hernández, cree, por su parte, que lo ocurrido el domingo tiene varias lecturas. «Por un lado, el desprecio absoluto hacia la lengua que demuestra la alcaldesa». Por otro, «el hecho de que no se trabaje un evento importante, porque su discurso es realmente el prólogo a la entrega de llaves de la ciudad, un ritual de máximo nivel institucional», revela.

Además, «la imagen de la fiesta que ésto proyecta fuera es muy negativa, sobre todo teniendo en cuenta que se aspira a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Si el Ayuntamiento tuviera sensibilidad al respecto, debería cuidar cada acto fallero». ¿Y cómo es esa imagen? Según Hernández, «grotesca, berlanguiana si quieres».

En clave más política, Hernández explica que Barberá «se dio cuenta de que tras los errores llegaron los pitos de la gente… y fue algo que la descolocó porque, tradicionalmente, el público fallero ha sido suyo».

Por otra parte, el experto en branding Jesús Gallent aporta una perspectiva distinta. Si bien reconoce que lo ocurrido generó muchas bromas y comentarios jocosos, el error de Barberá no impacta sobre uno de los pilares sobre los que ha basado su imagen personal. «La alcaldesa tiene una trayectoria larga y todo el mundo sabe que no habla valenciano. Es capaz de hacerlo, de leer un discurso puntual, y lo que ocurrió el domingo fue que cometió un error, siguió pensando en él, y entró en un bucle». Porque la gente, explica, «no espera que hable bien porque nunca lo ha hecho;otra cosa distinta hubiera sido que algún político de Compromís o Esquerra Unida cometiera un error así… porque sí afectaría sobre uno de sus puntos fuertes». O incluso sobre un «político de nueva hornada, al que se le presume más preparado y sobre el que no dejaríamos pasar un error de formación así».

Con el perdón de ayer, continúa Gallent, «es suficiente» a la hora de dar explicaciones. «Estamos ante un acto que supone vergüenza personal, la principal afectada del momento es ella, pero no se proyecta sobre nadie más». ¿Podría usarlo a su favor? Gallent cree que no da para tanto. «Se quedará en una broma, en algo divertido, pero pasará».

El secretario general de los socialistas valenciano, Ximo Puig, dijo: «Cualquier representante debe respetar a los ciudadanos y a las Fallas. Mofarse de una parte de nuestra cultura es una gran irresponsabilidad». Ignacio Blanco, portavoz de Esquerra Unida, centró su crítica en el «destrozo» al valenciano. «Si Rita Barberá hubiera hecho el mismo #caloret en castellano, hoy sería escándalo de portada en la prensa española y le pedirían la dimisión». Enric Morera, portavoz de Compromís, criticó el papel de la alcaldesa: «A los actos institucionales hay que ir con la debida compostura», censuró.

«Me siento profundamente disgustada por mi intervención. Probablemente, la persona que esté más disgustada soy yo y eso lo quiero reconocer», dijo ayer Barberá. La alcaldesa pidió disculpas por su discurso e intentó hacer frente al revuelo generado desde la noche anterior. A su juicio, «todo el mundo no tiene todos los días buenos, a veces sale mal» y a ella le «tocó, desgraciadamente, ayer en un acto importante para el mundo fallero y el mundo valenciano», lo cual lamenta «profundamente».

«¿Qué me pasó? Que me quedé en blanco. Tenía un tema trabajado, probablemente me lo había trabajado demasiado, demasiado encorsetado; quise hacerlo demasiado cercano y me quedé en blanco y fue produciendo una espiral de quedarse en blanco, los nervios…», confesó Barberá. También dijo, en tono distendido, que al menos tiene la maternidad de alguna palabra nueva». El presidente del PP local, Alfonso Novo, recurrió al anticatalanismo para aplacar la crítica al «valenciano» de Barberá.

——

Los protagonistas la avalan: ‘De verdad, se quedó en blanco’

Muchas de las críticas escuchadas y leídas ayer pasaban por la posible atribución del error a alguna causa exógena, más allá de un error de dicción o un bloqueo verbal. Varias fuentes presentes en el balcón institucional durante el acto confirmaron a EL MUNDO que, sin ningún tipo de duda, la intervención de la alcaldesa fue víctima de un fallo en la alocución y ella se encontraba en perfecto estado. «De verdad, se quedó en blanco», comentaron las mismas fuentes, varias próximas al entorno de Barberá y otras ajenas. Según coincidieron, un par de errores al inicio del discurso precipitaron todo lo que sucedió después:la alcaldesa no tuvo capacidad de reacción y se sintió presionada por el público. Por su cantidad (miles de personas) y por el hecho de que fueran falleros en un acto muy especial para ellos.

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Acerca de sandrabravo

Asesora de comunicación y estructuración del mensaje. Mi materia prima son las ideas y las palabras. ¡Me encanta jugar con ellas! Me apasiona la política y el teatro, quizá porque a veces me cuesta diferenciarlos. Mi máxima: un día sin sonreír es un día perdido.
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Una respuesta a Consecuencias (o no) del #caloret

  1. ely dijo:

    Vaya país…

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